viernes, 20 de febrero de 2009

Descenso del Sella en canoa




Cuando pisé por primera vez Arriondas no me imaginé lo que me esperaba a lo largo de ese día. Llevábamos días hablando de que íbamos a bajar el Sella en canoas de dos, que era una excursión divertida y que merecía la pena. Me sorpendió la gente. La cantidad enorme de personas con su chaleco rosa o morado salvavidas y en bikini o bañador y tan dispuestos a coger su piragua (muchos por primera vez en su vida) y lanzarse al río.

El monitor nos dijo que eran aproximadamente 15 kilómetros y que tardaríamos unas 3 o 4 horas en llegar al pueblo donde un 4x4 nos recogería de vuelta. A cada dos nos dieron un bidón enorme con unos bocadillos y agua. Estaba todo preparado. Sólo teníamos que meternos en la canoa y ponernos a remar.



Me subí c
on mi hermano, ya habíamos hecho piragüismo antes pero esa sensación era diferente. Remábamos en un río que al principio del recorrido no tenía casi profundidad y las palas daban en muchas ocasiones contra las piedras del fondo. Poco a poco empezamos a cogerle el gusto. Lo mejor del paseo era mirar. Nos peleábamos por ver quién iba delante porque se veía mejor el paisaje. A lo lejos se veían los Picos de Europa, acantilados y mucho bosque. A nuestro lado teníamos un río ancho lleno de vegetación y pequeñas "playas" donde se podía parar a descansar.



Después de 5 horas (una de ellas comiendo) llegamo
s al final del recorrido. Estábamos muertos de cansancio pero sólo decíamos "sin duda, ha sido precioso, único". Es uno de los lugares/momentos que recomiendo para todos los que os guste hacer deporte en verano y querais algo diferente e inolvidable. Desde ese día, Asturias es uno de mis rincones favoritos.

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